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Pasqual Maragall expone sus fotografías tras el diagnóstico de alzhéimer: “Quería conservar momentos que él consideraba importantes”

PorVitalbook

Ago 9, 2026

La exposición ‘La captura del temps’ reúne en Madrid más de un centenar de imágenes tomadas por el expresidente con su móvil y las pone en diálogo con la obra de su amigo Toni Catany

Hay fotografías que intentan detener el tiempo. Y hay otras que, precisamente porque saben que no pueden hacerlo, se convierten en una forma de mirarlo. En torno a esa idea gira La captura del temps / La captura del tiempo, la exposición que este miércoles inaugura la temporada cultural de la Delegación del Govern de la Generalitat de Catalunya en Madrid, y que pone frente a frente dos maneras de fotografiar: la del expresidente catalán Pasqual Maragall y la del fotógrafo Toni Catany.

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Más de un centenar de imágenes tomadas por Maragall con su teléfono móvil desde 2007, cuando le fue diagnosticado el alzhéimer, hasta 2010 ocupan las salas junto a las instantáneas de Catany, amigo personal del expresidente y uno de los grandes nombres de la fotografía española. No es tanto un diálogo entre un profesional y un aficionado, como un encuentro entre dos formas de observar y de relacionarse con la memoria. Maragall empezó a fotografiar de manera espontánea, sin una gran cámara y sin la voluntad de construir una obra. “Mi padre comenzó a hacerlas con su móvil. No había una voluntad artística; simplemente quería conservar momentos que él consideraba importantes”, explica su hija Cristina Maragall, junto a muchas de las imágenes, a las que señala: “Aquellas fotografías acabaron convirtiéndose en algo más. Era una manera de hacer terapia y, a la vez, un diario”.

El contexto da a las imágenes una dimensión especialmente íntima. Maragall tenía cataratas y, con el tiempo, esas fotografías adquirieron también el valor de conservar su propia mirada. “El recuerdo que quedará de lo que veía son estas imágenes”, señala su hija. Algunas fueron rescatadas cuando Carles Bosch, director del documental sobre el alzhéimer de Maragall Bicicleta, cuchara, manzana, pidió al expresidente que las guardara porque tenían valor.Parte de la exposición ‘La captura del temps’.MIQUEL VERA LIGERO / ACN2

Para Cristina Maragall, detrás de aquella práctica había también una voluntad de permanencia: “Era una manera de no olvidarse él de sí mismo; había una voluntad de permanecer, de significarse”. En sus fotografías aparece una mirada “crítica, política, irónica”, que se mueve entre la calle y la intimidad familiar. Hay imágenes de sus cinco nietos, de su mujer, de escenas cotidianas, de basura en la calle, de calles, de objetos, de esquinas. “Hay fotos de mi madre que son muy emocionantes”, confiesa su hija en la exposición, que se podrá visitar hasta el 28 de noviembre en el Centre Cultural-Llibreria Blanquerna de Madrid. Maragall, además, comentaba las fotografías y dejaba notas propias: el resultado es un archivo personal compuesto por cientos de imágenes que, más allá de su valor familiar, funcionan como el retrato de una época. 

Al otro lado aparece Toni Catany, cuya fotografía introduce una mirada más meditada sobre el paso del tiempo, la memoria y la huella de las cosas. La elección del mallorquín para que sus imágenes compartan espacio con las de Maragall no es casual. Su amistad con el político nació precisamente de la curiosidad de Maragall por conocer la vida cotidiana de los barrios: llegó a dormir en casas de vecinos y, en el Raval de los ochenta, se alojó en casa de Catany. De aquel encuentro surgió una relación que hoy permite establecer este diálogo entre sus imágenes. Uno de los comisarios, Toni Grau, apunta al nexo común entre ambos: “El origen de todo es la memoria. Trabajamos para contar, desde la perspectiva del mundo del arte, qué es esto de la memoria”.

https://29af004af6afb93e8ecdaffdbd67fdf2.safeframe.googlesyndication.com/safeframe/1-0-45/html/container.htmlAutorretrato realizado por Pasqual Maragall entre 2007 y 2010 y presente en la exposición ‘La captura del temps’.

La exposición, organizada por la Fundació Pasqual Maragall y la Fundació Toni Catany, incorpora también objetos personales del expresidente y busca acercar ambos universos. “Queremos acercar el mundo de Catany y de Maragall a través de su amistad”, señala el comisario. A su lado, en una vitrina, observa el viejo Nokia con el teclado gastado con el que Maragall tomaba sus fotografías. 

Pioneros del selfi

Hay además un inesperado punto de conexión con la cultura visual contemporánea. El comisario considera que Maragall fue “pionero del selfi, aunque él utilizaba otro término: autofotos. Hay todo tipo de imágenes que el político sacaba de su propia cara. Catany también practicó el autorretrato ante los espejos, y la exposición hace dialogar esas dos formas de mirarse a uno mismo. Catany los llamabaautorretratos de yo.Fotografía realizada con el móvil de Pasqual Maragall entre 2007 y 2010 y presente en la exposición ‘La captura del temps’.

La captura del temps termina siendo algo más que una exposición sobre Maragall o una muestra fotográfica: es una reflexión sobre qué decidimos guardar cuando fotografiamos y sobre qué ocurre cuando esas imágenes sobreviven a nuestra propia memoria, aunque esta esté dañada. “Mi padre está bien”, termina Cristina Maragall. “Lleva ya 20 años diagnosticado, ahora tiene 85, y lógicamente se le nota la edad. Ahora es muy dependiente, pero vive con tranquilidad: escucha música, sigue adelante”, cuenta, precisamente junto a una fotografía familiar de los Maragall. El político fotografiaba para guardar su presente. Hoy son esas fotografías las que nos permiten recuperar una parte de su memoria.

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